Leyenda Corta Del Sol Y La Luna

Para iniciar, su piel es de color verde, una alusión clara a la vegetación que crece gracias a él, no en vano comenzó siendo únicamente un dios agrario. Su ciclo vital precisamente selénico coincide con el de las cosechas, convirtiéndose asimismo en símbolo de la semilla que muere para renacer como espiga. La relación de la Luna con la fertilidad universal se remonta a la mucho más remota antigüedad. No es de extrañar que muchos dioses y diosas lunares ostentasen entre sus características la capacidad de fecundar los campos y dar la vida a las plantas. En la cultura occidental, no fueron pocos los primitivos hombres de ciencia que creyeron que la Luna regulaba el ciclo femenino. El mismísimo Galeno, el popular médico griego del siglo II, escribió que la Luna controlaba la regla de las mujeres.

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Se dice que en esa ciudad celeste de Teotihuacán, encendieron una enorme hoguera. Aquel poderoso que quisiera transformarse en el Sol, debía arrojarse en esta hoguera y quemarse en ella para resurgir como el Sol. En cambio, para todas y cada una estas civilizaciones, el influjo de la Luna sobre la vegetación también existía, si bien era mucho más sutil. Para ciertas de estas etnias, la Luna era la causante del rocío y del frescor de la noche, según cuenta Pierre Saintyves en L’astrologie populaire. Otros pueblos primitivos creyeron que, ni que fuera por analogía, si la luz del sol afectaba a las plantas, la de la Luna, asimismo.

Los textos sagrados de la India, por servirnos de un ejemplo, apuntan la conexión que existe entre el satélite y su poder de controlar las aguas. “De la Luna viene la lluvia”, afirma el libro Aitareia-bráhmana asociado al Rigveda, escrito seguramente hacia el 600 a.C. Aun el propio Rigveda, el texto más antiguo de la India compuesto en sánscrito entre el 1700 y el 1100 a.C., y considerado asimismo entre los primeros redactados en una lengua indoeuropea, detalla que “la Luna está en las aguas”.

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Hay diversos mitos del diluvio que hablan de la Luna como desencadenante de la tragedia. Es el caso, por servirnos de un ejemplo, de una leyenda australiana que cuenta de qué manera el astro, en una noche de frío, pidió a un hombre unas pieles para cubrirse y ingresar en calor. Él no quiso prestárselas y, como respuesta a su falta de solidaridad , la Luna desencadenó una lluvia torrencial que terminó inundando toda la región. Muchas etnias antiguas coinciden con esta correlación, como es el caso de los iroqueses de Norteamérica. Los maoríes, en el siglo XIX, según recogió el etnógrafo Elsdon Best, aún consideraban que “la Luna es el marido perpetuo, el genuino marido, de todas la mujeres, pues las mujeres menstrúan en el momento en que la Luna hace aparición”. Otras, en cambio, sitúan el sangrado con la luna menguante o incluso con la luna llena.

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Algunas opiniones aun fueron algo más allá y elaboraron unas teorías algo complicadas. La iluminación lunar, al ser más tenue, podía penetrar más intensamente en el interior de los vegetales hasta llegar a las semillas. En contrapartida, los rayos solares, mucho más poderosos y agresivos, se encargaban de su avance exterior. Según la tradición, la humedad del astro daba la bebida que se requiere para que las hierbas se alimentaran.

¿De Qué Forma De Perfectas Son Tus Deficiencias? Leyenda De La Vasija Resquebrajada

En China, todavía hoy los meses son lunares y comienzan siempre en luna novedosa. El país asiático es un ejemplo paradigmático de los calendarios lunisolares, que agrupan los dos ciclos. Ni la contaminación luminosa ha logrado apagar su presencia. La Luna prosigue marcando el ritmo de la humanidad a pesar de los milenios pasados.

El Sol y la Luna debieron elevarse hacia lo prominente, pues el agua les alcanzó a la altura de la cintura. Al día siguiente, el Océano se presentó en el momento acordada en casa de sus buenos amigos. Lo cierto es que desde fuera la vivienda parecía verdaderamente grande, pero aun de esta forma, le daba apuro ingresar. Con timidez llamó a la puerta y el Sol y la Luna salieron a recibirle.

No Existe Amor Imposible, La Leyenda Del Sol Y La Luna

En este momento puedes ajustar el nombre de un tablero de recortes para guardar tus recortes. Es esencial recordar que el brillo de su éxtasis es tan grande que se sugiere no mirar al cielo en ese instante, tus ojos tienen la posibilidad de cegarse al notar tanto amor. El Sol arde de pasión por la Luna y ella vive en las tinieblas de su añoranza. Comentan que la orden de Dios era que la Luna debería de ser siempre y en todo momento llena y luminosa, pero no lo logró….

Por no hablar de las Moiras griegas o las Parcas romanas, esas tres deidades oscuras encargadas de ofrecer el hilo de la vida, hilar su destino y, llegado el instante, provocar la desaparición cortando el hilo. Prueba exclusiva de 60 días con acceso a la mayor biblioteca digital del mundo. Esa son las preguntas que muchas personas se hace todos los días. Con esta leyenda responderé a las cuestiones sobre como nació el sol y la luna. Sucede que Dios decidió que ningún amor en este mundo fuese del todo imposible, ni siquiera el de la Luna y el del Sol… Fue entonces que Él creó el eclipse.

Historia De Historia Legendaria El Sol Y La Luna

Antes de él, sólo había lugar para las explicaciones con apariencia de fábulas. Por poner un ejemplo, ciertos griegos achacaban las mareas a la respiración rítmica de la Tierra. Gracias a la Luna, muchas culturas ancestrales creyeron en la vida después de la desaparición. “En todo el mundo viejo, la idea de la resurrección se veía reflejada en el período recurrente de la Luna” enseña Cashford.

Espéculo Y Espejismo De La Raza Humana

“Los primeros seres vieron su historia reflejada en la vida de la Luna”, explica la experta en mitología Jules Cashford en su grueso libro La Luna, ­símbolo de transformación. A fácil vista, los hombres y las mujeres primitivos podían ver de qué forma nacía, de qué forma medraba hasta llegar a su plenitud y de qué forma menguaba hasta desaparecer a lo largo de tres días para entonces renacer. Platón definió este ciclo de 28 días como el “eterno retorno”. Uno de los primeros, Hesiodo (hacia 735 a.C), por ejemplo, advirtió que no hay que sembrar en el decimotercero. Quizás sea una casualidad, pero el número trece ya parece traer malos augurios en tan temprana edad de la civilización. Posteriormente, no fueron pocas las civilizaciones que hicieron calendarios lunares para supervisar el tiempo.

Quedó decidido asimismo que el Sol iluminaría el día y que la Luna iluminaría la noche, siendo así, estarían obligados a vivir separados. De esta manera, Quetzalcóatl pasaría a reinar por 312 años, en la tercera era de la raza humana, la del Sol de Agua. Tezcatlipoca tomaría revancha provocando tormentas torrenciales que inundarían los suelos durante más de 52 años, esta fue la era donde los humanos fueron transformados en peces. Frente su insistencia, al fin le mencionó que, si quería recibirla en su casa, el Sol debía construir un enorme complejo, con mucho espacio para ella y todas sus criaturas.